
Sexo, drogas, rock & roll, muerte y fantasmas.
En la calle 23 Oeste de Manhattan se elevan diez plantas de ladrillo rojo. Su fachada victoriana, adornada con balcones de hierro forjado, fue durante décadas refugio de músicos y artistas. Desde sus orígenes —y especialmente en los años sesenta— llegó a convertirse en el hogar de toda una generación creativa. Algunos huéspedes aseguran haber presenciado apariciones fantasmales y, aún hoy, el edificio mantiene su aura misteriosa: no son pocos los que acuden atraídos por su leyenda para realizar sesiones de Ouija.
Fue construido en 1883 por Philip Hubert, seguidor del «fourierismo», la corriente utópica ideada por Charles Fourier que defendía la vida en comunidades organizadas y ponía en cuestión la propiedad privada y el modelo tradicional de familia. Bajo estos principios nació la «Chelsea Association», concebida como un espacio de convivencia comunal donde la arquitectura materializaba un ideal social alternativo.
En 1905 se transforma en un Apartahotel y desde sus inicios, se convierte en hogar de peregrinaje de artistas, escritores y poetas como Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William S. Burroughs que pasaron en el Hotel largas temporadas. Henry Miller se refugió allí tras su divorcio con Marilyn Monroe.
También fue la residencia póstuma de Dylan Thomas que se hospedaba en el hotel y falleció tras un ingestión masiva de whisky.
Arthur C. Clarke escribió gran parte de la novela: «2001: Una odisea del espacio», mientras colaboraba con el cineasta Kubrick para su adaptación cinematográfica.
Desde los 60 empezó a hospedar a músicos, y es sobre su paso en este Hotel sobre lo que te voy a hablar.
Patti Smith
Patti llegó a Nueva York sin dinero, superjoven y con una obsesión total por crear.
Acabó viviendo en el Chelsea por 11 dólares la noche junto a Robert Mapplethorpe, su pareja entonces y después su mejor amigo de por vida.
Patti dijo del hotel: “No era glamuroso, era caótico, pobre, intenso… pero lleno de posibilidades”.
Hace unos años disfruté muchísimo con la lectura de “Eramos como niños”, un libro autobiográfico de Patti Smith donde cuenta sus primeros años en Nueva York y su estancia en el Hotel.

Janis y Leonard
Esperando un ascensor Janis Joplin se cruzó con Leonard Cohen. Leonard le preguntó si buscaba a alguien y Janis le dijo que a Kris Kristofferson. El pillín de Cohen le contestó estás de suerte cariño. Y este encuentro se tradujo en un idilio fugaz entre los dos artistas en la habitación 424 ni más ni menos.
Leonard recoge esta aventura en su canción “Chelsea hotel nº2”. De la letra de la canción bastante explícita por cierto, me quedo con este verso que me transporta bastante a ese momento vivido entre dos músicos conocidos:
«Well, never mind / We are ugly but we have the music»
«Bueno, no importa / Somos feos, pero tenemos la música»
No se volvieron a ver pero esta canción queda para la posteridad.
Dylan
Entre el 61 y 64 Robert Zimmerman vivió en el Hotel con su mujer Sarah Lowndes, curiosamente cada uno estaba alojado en una habitación diferente. El cantautor se ve que necesitaba espacio para la creación…Otro dato que llama la atención en cuanto a coincidencias es que cambió su nombre a Dylan por el escritor galés que estuvo alojado en el Hotel como he citado en la introducción.
Y fue en el Chelsea que se cruzó con la musa de Wharhol, Edie Sedgwick. Se rumorea que en su álbum “Blonde on blonde”, hay una canción basada en la relación que tuvo con ella y esa canción no es ni más ni menos que: “Just like a woman”.

Nico y las Chelsea Girls
La corte de Andy Warhol gravitaba siempre por el Hotel y en el mismo Chelsea el artista filmó “Chelsea girls”, un film experimental.
Compaginando sus series de cuadros con sus películas, el rey del pop art asumía el papel de mánager de la banda musical Velvet Underground, creada por Lou Reed y John Cale. Warhol se empeñó en que una de sus musas pusiese voz a tres de las canciones del primer álbum de la banda, “Velvet Underground & Nico”.
Los miembros de Velvet Underground habían recibido con reticencia la idea de Warhol, pero la aceptaron porque a ver quién decía no al mayor genio artístico-publicitario de aquel momento.
Nico lanzó su primer disco, «Chelsea Girl» en 1967 y contó con la colaboración de Bob Dylan. Se trata de un álbum en clave del folk experimental que suena a habitación con cortinas moviéndose y luz gris entrando por la ventana.
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Como dato escabroso, contaros que Valerie Solanas se alojaba en el Hotel el día que disparó a Andy Warhol. Valerie que se había sentido utilizada por el artista, decidió pegarle unos tiros. Solanas intentó que Warhol produjera su guión “Up Your Ass”, sobre una prostituta que odia a los hombres. Aunque él mostró interés, perdió el borrador que ella le entregó, tras ningunearla en repetidas ocasiones, ella decidió plantarle cara de una manera bastante radical.

A principios de los 70, el dueño del hotel falleció y su hijo le sucedió en el puesto. Stanley Bard siguió gestionando el edificio como si fuera una colonia de artistas y no un negocio. Muchas veces aceptaba cuadros como pago del alquiler.
Es al final de esta década que el Hotel vive su época más oscura. La heroína corría por las calles de Nueva York, y la primera planta donde hospedaban a todos se llegó a llamar el «yonki floor».
Sid Vicious
Nancy Spungen pareja de Sid Vicious miembro de los Sex Pistols aparece tirada en el suelo la mañana del 12 de octubre de 1978. Con tan sólo 20 años su cuerpo yacía en el baño de la habitación 100. Murió desangrada a causa de una puñalada en el abdomen. Su novio Sid Vicious empapado en sangre, confiesa que el cuchillo homicida es suyo, se declara culpable y es arrestado por la policía. Y estas fueron sus palabras en el momento del arresto: “lo hice porque soy un perro sucio”. Aunque más tarde se retractó y dijo que no se acordaba de nada…
A los 4 meses Sid que se encontraba en libertad condicional moría de una sobredosis.
El Hotel Chelsea encierra historias tan aterradoras como esta. La habitación 100 fue cerrada con un candado. Y actualmente es un armario de mantenimiento.
Los 80

Madonna estuvo alojada a principios de los años 80 en el Chelsea y volvió al hotel para hacer fotos para su libro Sex (Sexo) en 1992 .
Dee Dee Ramone que se había alojado en el Hotel, tras dejar a Los Ramones en 1989, vuelve mentalmente al Chelsea Hotel en su autobiografía «Lobotomy: Surviving the Ramones».
Allí describió el hotel como un punto de quiebre entre la creación artística y la autodestrucción. El Chelsea condensó el costo personal del punk y la fragilidad tras la música.
Chelsea Hotel
Arthur Miller lo llamó el punto culminante de lo surrealista.
Tras diez años de remodelación abrió de nuevo sus puertas en 2022. Y hablando de puertas se subastaron a precios de oro, la puerta de la habitación que hospedó al guitarrista Hendrix, la habitación 430, se vendió por la friolera de 37.000,500 dólares.
Hoy es un Hotel renovado pero si pasas por allí es posible que escuches la voz de Janis, los riffs de Jimmy Hendrix, los poemas de Patti, y el susurro de una víctima del Titanic, pero eso es otra historia…
Links de interés:
Chelsea Hotel es un documental dirigido por Michel Negroponte que ofrece un retrato íntimo y directo del Hotel en un momento de transición, a comienzos de los años ochenta. Lejos del mito glamuroso, el documental muestra un hotel habitado por figuras excéntricas y vulnerables, revelando tanto su espíritu creativo como la fragilidad y el aislamiento de quienes lo convirtieron en refugio.

Chelsea Walls es un documental dirigido por Ethan Hawke que se adentra en el Chelsea Hotel , explorando su aura bohemia y el eco creativo que aún resuena en sus pasillos.
A través de una mezcla de ficción, testimonios y música, la película retrata a artistas, escritores y músicos que habitaron o fueron marcados por el hotel, convirtiéndolo en símbolo de libertad, decadencia y experimentación. Más que un relato histórico lineal, el film funciona como un poema visual sobre el mito del Chelsea y su papel como refugio de almas creativas en busca de inspiración y exceso.
