
Un bonito homenaje a la música de los 70: Licorice Pizza
La música del nuevo film de Paul Thomas Anderson es una protagonista más de la historia; nos deleita y nos transporta a esa época de los 70, en un verano eterno en el Valle de San Fernando donde volveremos a vivir el primer amor.

El título viene por una cadena de discos que había en Los Ángeles. Más de treinta tiendas llegó a tener la marca.
Uno de los logos que tuvo la tienda fue una camarera sirviendo un vinilo (Long Play), como si fuese una pizza.
La BSO instrumental es de Jonny Greenwood, componente de Radiohead. El guitarrista y compositor lleva un gran recorrido colaborando con Paul Thomas Anderson en sus películas. El resto de la banda sonora se compone de grandes canciones de la década de los 70.
La película es totalmente inmersiva, te transporta a la época con el diseño de vestuario, los carteles, los escenarios, no hay ni un coche que no sea de esos tiempos y sobre todo con la música que tiene un papel principal en el largometraje.
Una historia de amor un poco autobiográfica y un poco no
Paul Thomas Anderson es el artífice del guión, la dirección y la fotografía del film. La película está grabada en 35 milímetros lo que le da un aspecto de realidad único. No encontraremos escenarios de cartón piedra, toda la película rezuma pureza, al igual que la interpretación excepcional de sus protagonistas que tienen un carisma y un magnetismo inaudito.
El personaje de Alana Kane está interpretado por Alana Haim, la pequeña de las tres hermanas del exitoso grupo femenino Haim (grupo que este mismo año fue nominado al Grammy a “mejor álbum del año” por su disco “Women in Music Pt. III”. El cartel de la próxima edición del festival madrileño Mad Cool 2022 tiene al grupo Haim entre sus propuestas, no digo más…).
Anderson es el director de casi la totalidad de los videoclips del grupo Haim así como de los últimos videoclips de Radiohead. Digamos que en este film, todo queda en familia y la música rodea sus vidas fuera de la gran pantalla.
El actor protagonista masculino Cooper Hoffman, que no es otro que el hijo del actor fetiche y gran amigo del director: Philip Seymour Hoffman, debuta también en este film con 18 años y lo hace a lo grande con su interpretación de un chico buscavidas, inteligente y noble.
La trama sin ser una historia autobiográfica en su totalidad, sí se compone de anécdotas e historias que sí lo son. Tanto del propio director como de los actores, como por ejemplo cuando Alana trae a un chico a cenar a casa, ya que esa historia pasó en su vida real, pero fue su hermana quien trajo a un chico y pasó algo similar a lo que vemos en la escena.
Los padres y hermanas de la protagonista son los verdaderos de Alana Kane. La madre fue profesora de dibujo del propio Paul Thomas. El director creció en el Valle de San Fernando y la historia está llena de paralelismos con su vida sin llegar a ser un calco o una biografía de ella.
El director se basa también en las experiencias de su amigo, el productor Gary Goetzman, que fue niño-actor y al igual que el protagonista en su adolescencia, Goetzman también creó una empresa de camas de agua.

La elección de estos dos actores que debutan es uno de los aciertos y éxitos de la película.
Son dos personas de físico normal pero que emanan una belleza y una magia que más quisieran los más guapos de turno de Hollywood. Y es que sin dudarlo, no hay nada más atractivo que su carisma.
El film de los cameos
El director escribió un papelito para el padre de Leonardo Dicaprio, George Dicaprio, que curiosamente también había sido vendedor de camas de agua en su juventud.
La película se compone de múltiples cameos, así como de familiares, amigos y vecinos. Las hermanas de la protagonista son sus propias hermanas al igual que sus padres como he citado anteriormente. La familia del director y amigos se pasean por la escenas como si estuvieran en casa. La mujer de Anderson hace el papel de directora de casting.
Cabe destacar también el cameo de Tom Waits y del propio Bradley Cooper que hace de John Peters, productor que ayudó a lanzar la carrera de Barbra Streisand.
Y si os preguntáis quién es Herman Monster en la escena de la Feria, pues es el mismísimo: John Christopher Reilly.
Anderson hace una crítica a los grandes egos del cine en varias ocasiones a lo largo del film con el personaje de Lucy Doolittle (Christine Ebersole), una influyente actriz inspirada en Lucille Ball. A la que muestra como un personaje engreído, desconectado del mundo.
Y claramente esta crítica se ve también con el egocéntrico actor Jack Holden (Sean Penn), inspirado en William Holden; al igual pasa con Jon Peters (Bradley Cooper), un excéntrico productor que amenaza con violencia a Gary y sus amigos si dañan su casa mientras le instalan la cama de agua.
El director toma como referencia dos películas: «American Graffitti» y «Aquel excitante curso de 1982». De hecho encontramos cierto parecido en los carteles de la película de George Lucas y la de Anderson.


Siempre se vuelve al primer amor
El director hace un uso muy premeditado de cada una de las canciones. Comienza con “July Tree” de Nina Simone, la melodía acompaña el momento del flechazo entre los dos protagonistas y nos mete de lleno en el comienzo de su historia. “El verdadero amor florece para que el mundo lo vea” nos canta Simone. Y es desde esa primera nota que estás dentro y no vas a querer salir durante las 2 horas 15 que dura el film.
Las canciones no sólo acompañan, sino que subrayan y completan el significado de cada plano.
No es casual que de pronto suene la canción de Suzi Quatro y Chris Norman “Nuestro amor está vivo, y así comenzamos a poner tontamente nuestros corazones sobre la mesa” avisando a la pareja de que hagan lo que hagan, van a acabar encontrándose a lo largo de sus vidas. Además está predestinación ya la anuncia el personaje de Gary Valentine cuando le dice a Alana en la primera cita: “No te voy a olvidar como tú no me vas a olvidar a mí”.
La irrupción de Paul McCartney con su “Let Me Roll It”, en un momento muy álgido, es espectacular. Y aunque la canción puede parecer de amor, como curiosidad la canción realmente habla sobre liar un porro de marihuana (de ahí el título). Así lo explicó Sir Paul…
La escena es una coreografía de miradas y gestos, los golpes rítmicos acentúan los movimientos de los protagonistas.
Y para los momentos de carreras que se dan en varios momentos, utiliza canciones de Clarence Carter, los Four Tops, Sonny & Cher y Chuck Berry, que te alteran sin duda el pulso.
El “Life on Mars?” de David Bowie, un tema tan utilizado pero que aquí cobra realmente su dimensión y dota de significado la secuencia con una de sus obras maestras. La canción habla un poco sobre estar decepcionado con la realidad y tener la esperanza de que existe un mejor lugar en algún lado, coincidiendo justo con la crisis del petróleo que se desató en aquella época.
En definitiva cada nota de cada canción está elegida con maestría y nos hace disfrutar de grandes clásicos.
“No te voy a olvidar como tú no me vas a olvidar a mí”
Después de estos años tan sombríos y duros, esta era la película que necesitábamos. Salí del cine con una sonrisa de oreja a oreja y con ganas de vivir y correr hacia mi destino como hacen sus personajes. Es de esas películas que vives como una experiencia.
Una banda sonora y una historia en la que me quiero quedar por siempre…
Escrito por: Irene Fernández
